Flybondi: Problemas operativos y seguridad en la aviación comercial
18/04/2024
Vuelos cancelados y demoras en Flybondi durante Semana Santa
Esta última Semana Santa más de doce mil pasajeros de Flybondi se vieron imposibilitados de realizar sus viajes debido a la cancelación de vuelos, mientras que otros siete mil experimentaron demoras de hasta trece horas. La aerolínea de bajo costo, que se presenta como la libertad de volar a precios bajos, ha vuelto a demostrar su incapacidad para cumplir con sus compromisos, ofreciendo un servicio deficiente y generando gastos excesivos a los pasajeros que se ven obligados a adquirir pasajes de última hora en otras aerolíneas.
Flybondi: Incumplimientos y récords negativos
Desde su vuelo inaugural en enero de 2018, que tuvo que aterrizar de emergencia en Ezeiza por un desperfecto técnico, Flybondi ha mantenido un patrón de irregularidades en su funcionamiento. Pero el Miércoles Santo alcanzó un triste récord al convertirse en la aerolínea con mayor proporción de vuelos cancelados del mundo, según el portal especializado en aviación FlightAware, con más del 30% de sus operaciones incumplidas.
Esto es consecuencia de un modelo de negocios que lleva al límite la capacidad operativa para maximizar los ingresos: la «low-cost» amarilla mantiene en tierra a seis de sus quince aeronaves por cuestiones de mantenimiento, y bastó con que otras dos quedaran fuera de servicio para provocar cancelaciones masivas. A fin de poder cumplir con su programación en estas circunstancias, Flybondi depende además de la aerolínea Andes, que le alquila sus dos aviones.
Problemas recurrentes y desafíos en seguridad
Los problemas recurrentes de Flybondi y su impacto negativo en los viajeros no sólo reflejan deficiencias operativas, sino también un desafío mayor en términos de seguridad y regulación. Es fundamental que las autoridades correspondientes tomen medidas efectivas para garantizar la seguridad y el bienestar de los pasajeros. De lo contrario, corremos el riesgo de normalizar estándares inaceptables y poner en peligro la confianza en la aviación comercial.
Esto es consecuencia de un modelo de negocios que lleva al límite la capacidad operativa para maximizar los ingresos: la «low-cost» amarilla mantiene en tierra a seis de sus quince aeronaves por cuestiones de mantenimiento, y bastó con que otras dos quedaran fuera de servicio para provocar cancelaciones masivas. A fin de poder cumplir con su programación en estas circunstancias, Flybondi depende además de la aerolínea Andes, que le alquila sus dos aviones.