La política como desafío hacia un nuevo horizonte nacional-popular.

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La política en busca de un nuevo horizonte
Deserción política: En un momento de estancamiento y bronca por goteo, algunas dirigencias políticas parecen convertir vicios en virtudes. La falta de un horizonte claro ha llevado a un empobrecimiento de las prácticas políticas, volviéndolas coyunturales y sin propósitos trascendentes, lo que ha desembocado en una pelea personal sin rumbo definido.
Conectar la política con el horizonte
Importancia del horizonte: Vincular la política con un horizonte implica tener objetivos a mediano y largo plazo, con un sentido utópico y emancipatorio. Solo con grandes fines se pueden lograr acciones significativas y transformadoras.
Doctrinas políticas del pasado
El horizonte como doctrina: Algunos sectores políticos buscan recrear el pasado como modelo de sociedad, convirtiendo la historia en un instrumento de doctrina. Esta visión limita la creatividad y la apertura hacia un futuro diferente, convirtiendo la política en una lucha entre dogmas.
Restaurar equilibrios perdidos
En busca de equilibrios perdidos: Otra perspectiva política busca restaurar los equilibrios democráticos y distributivos perdidos en el pasado, sin plantear nuevas visiones o cambios significativos. Esta visión conservadora limita la acción política y la transformación social.
El desafío del futuro
Definir un nuevo horizonte: Ante la falta de claridad sobre el futuro, algunos sectores políticos buscan una forma alternativa de gestionar la crisis actual sin proponer un nuevo horizonte societal. Es necesario atreverse a convocar a una nueva gesta y pensar en grandes propósitos humanos y nacionales.
Recuperar la política como creación popular
Un nuevo horizonte nacional-popular: Para evitar que la política se convierta en una forma de deserción, es fundamental reconstruir un horizonte nacional popular que incluya la emancipación y la creatividad como pilares. Es necesario atar nuestro destino con el pueblo y nuestros sueños para construir una nueva vida nacional en un contexto desafiante y deshumanizante.
Resumen de la noticia
- La política como deserción: en momentos de estancamiento y falta de horizonte, algunas dirigencias convierten vicios en virtudes, lo que empobrece las prácticas políticas y la vuelve una forma de estafa.
- Horizonte y política: es importante vincular la política a un horizonte que tenga un sentido utópico y emancipatorio para generar acciones significativas.
- El horizonte como doctrina: hay sectores que basan su ideal de sociedad en el pasado, convirtiendo la historia en un instrumento doctrinario superior a la acción política.
- La política como estorbo: cuando la política carece de un horizonte emancipatorio y el pueblo solo juega de espectador, se convierte en una reyerta de panelistas doctrinarios.
- Un nuevo horizonte nacional-popular: es necesario reconstruir un horizonte que contenga un sentido emancipatorio, la política como creación popular y como ruptura de lo dado para cambiar la realidad actual y atar el destino con el pueblo y los sueños.
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